jueves, 19 de enero de 2017

La política también juega en la Copa Africana de Naciones

 Existen dos caras ante una misma situación, por un lado la fiesta y algarabía que representa un torneo continental organizado por la FIFA, mismo que reúne a distintos países del África para compartir los valores que transmite el futbol. Por otro lado también es visible la suma de factores que han llevado al rezago en el amplio sentido socioeconómico a todo el continente, que de alguna manera condujo a esos distintos países a compartir una herencia combativa como resultado del yugo imperialista del siglo XIX y XX.

La sede para la edición 2017 de la Copa Africana de Naciones es Gabón, y nuevamente permea en la población del país africano un disgusto generalizado que se origina por el descontento de ver las cantidades de dinero invertidas en la organización de un torneo, en contraste con la pobreza en la que vive un porcentaje amplio de la población,  tal y como se vio en la pasada Copa del Mundo en Brasil.
Los disturbios en Gabón resurgen ante la reelección de Ali Bongo del  Partido Democrático Gabonés (PDG) quien obtuvo una victoria que luego del recuento es considerada fraudulenta, ya que llegó a obtener un 49,85% de votos a su favor. El candidato de oposición gabonés Jan Ping es quien lidera las protestas y como consecuencia se han vivido una serie de revueltas sociales en pleno desarrollo de la Copa. En la capital Libreville, es donde se encuentra el epicentro, tanto del evento deportivo como del descontento popular, a pesar de ello la Copa debe continuar pues los intereses económicos de los organizadores en esta lógica del futbol mercantilizado tienen tiempos específicos y no pueden perder dinero, “time is money”.
El primer partido de la Copa enfrentó, el día 14 de enero, al anfitrión Gabón en contra del representativo de Guinea Bissau, dentro del estadio el encuentro trascurre con cierta normalidad, contrario a lo que sucedería al exterior,  donde la población se ve inmiscuida en una Libreville con episodios de violencia, al grado incluso de un amague por parte de los manifestantes de prender fuego a la Asamblea Nacional como muestra de su descontento.
Revueltas, agentes antidisturbios y arrestos es la realidad de la Copa Africana de Naciones que no se cuenta en los medios. Es obvio que tal y como paso en Brasil es más poderosa la suma de los intereses que persiguen tanto el gobierno, como la misma Confederación Africana y la FIFA, que la intención de atender las peticiones de los manifestantes. No importa que el flujo de recursos públicos sea destinado a una despampanante ceremonia deportiva, las necesidades básicas de la población pueden esperar, antes es prioridad mostrarle al mundo que Gabón está a la altura de organizar un evento de este tipo.

Lo más seguro es que después de Copa los estadios pasen a ser inmuebles abandonados, debido a la incapacidad de financiar su mantenimiento. Solo basta mirar un poco hacia atrás y observar a los países que han alojado un torneo de similares características en cualquiera de los continentes. Estadios que fueron construidos luego de largas jornadas de explotación y esfuerzo brutal para el trabajador, volvamos a Brasil, hoy día luego de la flamante Copa del Mundo, los estadios están  abandonados y quedan como testigos silenciosos de las consecuencias socioeconómicas de ser anfitrión y seguramente Gabón no será la excepción.
Tomando en cuenta a las selecciones que participan en el torneo, más allá de lo ya reseñado en líneas anteriores,  nos gustaría recordar  los ejemplos de lucha que llevaron a la liberación nacional de varios de los países, además a los personajes heroicos que combatieron el colonialismo y lograron la independencia de sus naciones, aun a pesar de que hoy día esos logros se vean avasallados por el intervencionismo y la traición de algunos de sus mismos compatriotas.
Así pues, recordamos a Thomas Sankara y su legado en la liberación de Burkina Faso, el Egipto del presidente Nasser, a la República Democrática del Congo y la Revolución de Patrice Lumumba y a la Selección de Argelia como auténticos guerreros tanto en la cancha y las barricadas del Frente de Liberación Nacional. Nos mantendremos al pendiente de cualquier expresión política que se puede presentar, ya que el futbol es política están y estarán eternamente entrelazados como reflejo del contexto sociocultural de la época.

Dimitrov -

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